domingo, 11 de noviembre de 2012

Volver a verte

(continuación)

Un día más amaneció en Bangkok. 
7 am, me levanté aposta con el pie derecho para empezar bien el día.
Me calcé la sonrisa y unas sandalias comodísimas que compré al llegar, tenía por delante un día largo y emocionante.

Como de costumbre me dirigí al taxi de río en el muelle de Si Phraya hasta la parada Thewet. El taxi de río cuesta muy poco, por 1€ te lleva hasta el otro extremo de Bangkok.
Desemboqué en una calle llena de puestos donde vendían flores y semillas, me compré un coco para aliviar la sed, paré a comprar semillas de eggplant para mi mamá y seguí caminando con el mapa en la mano.



Seguí caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, miré el mapa, comprobé que iba bien, y seguí caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, el sol picaba, trataba de caminar por la sombra, pasé por decenas de calles, canales, una academia militar, y seguí caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y caminando, y me senté a descansar un ratito. 

Pocos minutos después proseguí mi camino hasta que POR FIN llegué a mi destino.
Cuando visité el Gran Palacio el primer día, me regalaron una entrada a la Mansión VimanmekNo conocía muy bien el sitio, pero tenía interés, y quería aprovechar al máximo mi tiempo libre para no estar triste y porque era mi último día en Bangkok!!

El caso es que llegué hasta el lugar mencionado. No podía entrar con cámara, ni mochila, ni paraguas, ni zapatos, ni botellita de agua, ni ná de ná. Ya pensaba que me harían quitar la ropa también... :S


Mientras esperaba el turno de mi grupo, la guía me preguntó si no llevaba acompañante... La pregunta del millón!! Podéis imaginar que me tocó explicar la situación por 15º vez. ¿Os refresco la memoria?

"Dámaris en Bangkok y Cosmin en Kuala Lumpur por un puñetero papel, durante 5 interminables días."


Pues no, no llevaba acompañante, pero lo último que pensaba hacer era quedarme encerrada en la habitación del hotel, así que ahí me planté.
La Mansion Vimanmek o Palacio de teka es un antiguo palacio del rey Rama V, construido en 1900. Aquí podéis ver alguna foto, pero sinceramente os recomiendo hacer una visita cuando vayáis a Bangkok. Mañana, pasado, o cuando sea!
A mi me encantó, me sentí dentro de una película del tipo Ana y el Rey.




A continuación fui a ver el Salón del Trono Ananta Samakhom
Al entrar tuve que comprar un pareo para cubrirme los pantalones por ser una mujer.

Llamadme como queráis, pero era tan alucinante lo que vieron mis ojos en este lugar, que se me saltaron las lágrimas, al verme ahí, tan diminuta, tan sola, y tan pobre...
Centenares de piezas de oro y piedras preciosas de incalculable valor iluminaban cada estancia. Las paredes y los techos estaban cubiertos de madera de teka y pan de oro. Parte del tesoro del rey está aquí custodiado, y todo aquello parecía señalarme con el dedo y reírse de mi pequeñez, especialmente un trono de oro macizo, perfectamente tallado y trabajado. Una obra maestra sin duda. 
En este lugar está estrictamente prohibido tomar fotografías, los guardas armados a ambos lados de cada puerta se ocupan de que te abstengas de hacerlo.

Además, se exhiben los telares de seda brillante realizados con delicadeza por los artesanos del Palacio Real, campesinos llegados desde las zonas rurales de Tailandia gracias al programa de recuperación de la artesanía tradicional creado por la reina Sikrit.

No sé por qué hay tan pocos turistas en este sitio, porque es maravilloso, asombroso de verdad!!




Aproveché para ver también el Zoo (2€ la entrada) y en mi camino de regreso, hice una parada en el Monte Dorado o Wat Saket, un templo budista situado en lo alto de un pequeño monte desde donde se pueden contemplar estupendas vistas de Bangkok.












Seguí mi camino de vuelta al centro de la ciudad. Al final de una larga avenida, se encuentra un monumento muy curioso, El Columpio Gigante.

El columpio se empleaba en una ceremonia religiosa anual para agradecer a Shiva los resultados de la cosecha de ese año y se le pedía su bendición para el año siguiente. Para hacer esto, varios sacerdotes subían al columpio y en plena oscilación trataban de recoger una bolsa llena de monedas de oro enganchada en uno de sus pilares.

Debido a lo peligroso de la ceremonia, que en el transcurso de los años se cobró varias vidas, ésta fue suspendida en el año 1835.

Al lado del Columpio se encuentra el templo Wat Suthat, que alberga una gran estatua de Buda de ocho metros que preside su sala principal, traída en barco desde Sukothai y bajo la cual se encuentran las cenizas de Rama VIII, hermano y predecesor del actual rey.








Cuando terminé la visita cogí un tuk tuk de vuelta al hotel. Hice una parada en mi centro comercial de referencia (MBK) para hablar con Cosmin antes de que tomase el vuelo hacia Bangkok.

Si, si, si!!!! HOY era el día!!
Teníamos que calcular más o menos a qué hora llegaría su avión, le expliqué cómo podía llegar hasta la ciudad:


Él ya se tenía que marchar al aeropuerto, así que nos despedimos confiando en que todo volvería a la normalidad.
Volví al hotel a "descansar" aunque solo fuese una hora, había sido un día MUY intenso, sin parar de ver cosas. Estaba agotada pero a la vez llena de energía y de ganas por volver a estar con él. :)

Calculé más o menos a qué hora tenía que salir para ir a buscarle a la estación de tren Phaya Thai. Llegué hasta allí en metro, comencé a subir las escaleras, y entre la muchedumbre descubrí a un chico muy rubio cargado de maletas y con una sonrisa que no le cabía en la cara... ufff...
Qué MOMENTO!!! No hay palabras que lo describan... 

A partir de aquí, comenzaba nuestro viaje juntos, 5 días después.